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Diario de una voluntaria en Katsikas (Grecia): días 4 y 5

En este pequeño diario nuestra compañera Eloísa, miembro de PAREM en Murcia, nos cuenta de primera mano su experiencia como voluntaria en tierras griegas.

4°día: 12/07/2016

Hoy conocí a mi compañera de trabajo, a la que ellos llaman “el Ángel de Katsikas”. Ella es enfermera y lleva varios meses en el campo. Los conoce a todos, tiene su bendición y su confianza porque se ha comido demasiadas historias junto con el médico militar del campo. Han ayudado a demasiados, a pesar de que el campo está a unos 15-20 min en coche del hospital de Ioannina, al que las ambulancias tardan en llegar más de media hora. Han tenido varios infartos que han acabado bien. También uno que no acabó bien para cuando la ambulancia llegó. Estamos en Europa, en la “civilización”, como quien dice, pero me siento en medio de la nada.

Anoche nació un bebé en otra comunidad donde no tienen asistencia continuada de Médicos sin Fronteras, Médicos del Mundo… Cuando me contaron que nació allí a las 3 AM, pensé en todas las embarazadas que tenemos en el campo. Andaba por el campo y pensaba en todas las potenciales situaciones de riesgo que pueden darse (una simple presentación podálica), puesto que no tienen un seguimiento estrecho, junto con la posibilidad de que los bebés nazcan en el campo mientras esperamos a la ambulancia. Y entonces tuve que parar de pensar… Esperemos que no se dé ninguna.

Os contaba que conocí al “Ángel de Katsikas”, que es la mujer que trata de que la salud brille en este campo. Médicos sin Fronteras (MSF) y Médicos del Mundo tienen sus carpas donde pueden acudir los refugiados entre semana por las mañanas y los fines de semana descansan… Ahora que MSF está con la campaña de vacunación no hay efectivos pasando consulta, y no hay un seguimiento o alguien que se encargue de aquellos casos que tendrían que ser seguidos. Se ven y se actúa a modo de “urgencias”, pero algunos necesitan más. De esto se encargan los Ángeles en Katsikas.

No digo esto para tirar piedras en el tejado de nadie, sino para que no estemos tranquilos pensando que las organizaciones están allí y que están en Europa cerca del hospital. Uno de los problemas principales que nos encontramos son las personas que precisan seguimiento estrecho. Hay mucha gente/ONG,s por medio, pero nadie en concreto…y así las cosas se diluyen en el tiempo y quedan sin resolver. Hasta que un día explotan o bien la familia se cansa y tira de las mafias para buscar salidas (las cuales vuelven a aprovechar la desesperación actual de los refugiados recluidos y desesperados en Grecia).

12-2Esta mañana conocí a uno de los chicos de este Ángel…21 años y paralítico desde hace 18 meses por un disparo que le afectó la médula espinal. Durante meses se curó él sólo las úlceras de de cúbito sin que tampoco nadie se encargará del seguimiento, hasta que llegó el Ángel. Él, sorprendentemente, nunca pierde la sonrisa. ¿Qué haremos cuando el Ángel se vaya? No puedo estar tranquila cuando los que deben velar por ellos se dejan cosas por el camino…

Por la tarde fuimos al campo de los yazidíes. Esta comunidad, preislámica (animalista) proviene de Irak y ha sufrido muchas persecuciones por adorar a diferentes dioses. La ONU ha decido dejarlos fuera del pre-registro que empieza mañana. Ahora, es cuando empiezan a pre-registrarlos para la supuesta reubicación…Os explico: cuando una persona que huye de la guerra pisa un país al que se exilia, tiene derecho a pedir asilo en cuanto pisa tierra…y desde ese momento se inicia el trámite. Aquí llegaron en marzo, abril, mayo…y aún no iniciaron ese trámite. El pre-registro se supone que es para el proceso de reubicación en la Unión Europea (ojo, sólo para aquellos que llegaron antes del 19 de mayo…después de esta fecha se supone que por el acuerdo UE-Turquía serán “devueltos” a Turquía, donde ellos más odian estar por la estafa y el trato sufrido). Como os decía, la UE ha decidido dejar fuera del pre-registro a Irak y por tanto a los yazidíes… Sin pre-registro no hay reubicación, así que ellos están angustiados mientras nosotros nos preguntamos: ¿qué piensan hacer con ellos? En Katsikas hay 250 yazidíes con una proporción descomunal de niños y bebés. Por circunstancias han sido realojados en un edificio abandonado tipo colegio donde varias familias comparten suelo de habitaciones y donde todo queda demasiado lejos, incluyendo hospitales y la asistencia de las organizaciones del campo. Entre ellos hay bebés de pocos días y también un chico de 23 años que perdió la pierna izquierda a causa de una explosión. Los médicos tuvieron que retirar todo el paquete muscular de ambos miembros, así que por el momento no puede usar ninguna de sus piernas.

Mientras tomamos chocolate con el líder de esta comunidad (nos pasamos el día negando invitaciones), uno de los chicos que nos ayudan como traductores nos pregunta por qué, por qué Europa hace esto. Por qué les dejan meses y meses haciendo nada cuando todos quieren trabajar de lo que sea, las horas que sean. “¿Por qué no me explotan a trabajar en lugar de encerrarme en un lugar con una vida que NO PUEDO SOPORTAR?”. Me sorprende que sus miradas aún estén llenas de luz, que les sigan quedando sonrisas… Me digo que quizás sea por sus hijos, por estar al menos con su familia, por confiar aún en la nueva vida… Entonces él me dice que esperanzas y clavos a los que agarrarse le quedan pocos… su mujer, embarazada de su primer hijo, está en Siria. Hace meses que no la ve y, tal cual funcionan las cosas, no podrá trabajar hasta dentro de demasiado, no podrá solicitar su reagrupamiento, y por si fuera poco, hoy vuelven a bombardear su ciudad… ¿Y si al final el viaje no sirve para nada y cuando lo consiga (si lo consigue) ya no pueden estar juntos?

Esta tarde, por más que intento evitarlo, me rompo delante de ellos, porque es demasiado. Pido disculpas y me dan las gracias por mis lágrimas, por sentir que a algunos nos importa lo que les estamos haciendo.

[*FOTOS 1,2,3 (campo de Katsikas)]

5°día: 13/07/2016

Hoy pasé toda la mañana en el hospital acompañando al niño de la metabolopatía. El Ángel de Katsikas, una profesora de inglés y yo como voluntarias, junto con un traductor de farsi de MSF y un miembro de ACNUR.
Hoy volvimos a encontrarnos con maravillosas personas. Un enfermero de pediatría fue nuestro Ángel de la guarda, nos imprimió las analíticas para que la familia pudiera conocer los resultados y nos dio su teléfono para lo que pudiera surgir. Exploraron al niño y volvieron a realizarle un nuevo análisis. Aunque me comentan que la atención no siempre es así, hoy fue excelente, pero ahora que estoy acompañándolos, desde su lado las cosas se ven de otro modo.
Hace tres meses que le hicieron los primeros análisis y nadie dio un resultado ni una información a la familia. El hospital quizás la entrega a las grandes asociaciones, pero a las familias nadie se los entrega. Sin resultados analíticos a pesar de múltiples pinchazos y sin nadie que en los últimos tres meses haya asegurado la dieta, la cosa puede ponerse muy fea… para los no sanitarios, la fenilcetonuria implica que si el niño come proteínas con fenilalanina (muchos alimentos) puede desarrollar daño neurológico irreversible… Los padres lo saben, yo también, pero un traductor y una acompañante no tienen por qué… Y aquí están, después de tres meses y todo sigue igual; el niño ya empieza a mostrar signos de que las cosas no están bajo control, aunque neurológicamente está bien porque los padres se esfuerzan todo lo que pueden con lo que tienen.

Hemos tomado las riendas y a partir de mañana, gracias a Aire y personas relacionadas con la fenilcetonuria en España, contaremos con lo necesario para velar por su dieta. No es tan complicado, pero hace falta que alguien se encargue de ello. Aún quedan incógnitas en cuanto al seguimiento médico y los análisis que precisa, pero nosotras estamos trabajando en ello.
El enfermero del hospital me presentó al doctor que va a llevar el caso. Un hombre de unos 60 años que me recibió con otra sonrisa.
El enfermero nos cuenta un poquito más de la realidad griega en el tema de los refugiados… “Nadie nos avisó de que llegarían… y de repente, “chicos mañana llegan mil refugiados que tendréis que revisar”. Aquí se plantó el ejército con ellos, afuera llovía, puedes imaginarte el caos. Este doctor en pediatría fue el primero, que antes de que ACNUR, MSF y MDM llegaran, se fue al campo y revisó los primeros 200 niños que llegaron”.

La realidad griega es que el sistema de salud pública está haciéndose cargo de los refugiados, lo que, sin un adecuado control y acudiendo en situaciones de urgencias, suponen un importante gasto; cuando además no pueden pagar los medicamentos a posteriori porque no tienen o apenas les queda dinero y las organizaciones no siempre se los aseguran.

Ya fuera del hospital, por la tarde, surgen historias familiares… Una familia me cuenta cómo decidieron pagar a la mafia en Turquía ante la desesperación… Tuvieron que caminar de noche, pasar alambradas arrastrándose por el suelo y cruzar por las montañas de Turquía andando con 6 hijos, uno de ellos de 18 meses, por un sendero con caída de cientos de metros. Todo ello por el módico precio de 10.000 dólares “para llegar a esta Europa”, me dice señalando el techo de su tienda…

(Y mientras estoy acostada en el césped de un parque escribiendo esto, una familia del campo come a mi lado, y sin conocerme en absoluto se acercan a ofrecerme fruta y agua fresca. Cuando digo que su solidaridad no tiene límites me quedo corta…y da tanta rabia y pena lo que estamos haciendo con ella…).

[*FOTOS: 7 y 8: voluntarios españoles dan clases de español que se intercambian por clases de árabe]

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Una respuesta a "Diario de una voluntaria en Katsikas (Grecia): días 4 y 5"

  • Laura Perea Lucas
    17 julio, 2016 - 11:27 pm Responder

    Eloísa, mi cariño se tornó hace mucho en admiración. Me has emocionado. No puedo entender que seamos Europa y que existan situaciones tan dramáticas. ¿Dónde y cuándo dejamos de ser humanos? Un beso muy fuerte.

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