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Diario de una voluntaria en Katsikas (Grecia): La vuelta a casa.

En este pequeño diario nuestra compañera Eloísa, miembro de PAREM en Murcia, nos cuenta de primera mano su experiencia como voluntaria en tierras griegas.

 

La vuelta a casa (22/07/2016)

Este es el último post que escribo, ya fuera del campo, volviendo a casa.

Pasar unos días en esta burbuja de tiempo es extraño… lo que parecen meses apenas han sido días, y si yo tengo esa sensación no podemos ni imaginar que llegan a sentir ellos. Para terminar, compartiré con vosotros los flashes que vienen a mi cabeza ahora que me siento unos segundos y Katsikas va quedando de nuevo más lejos de lo que me gustaría, no sólo en distancia física sino también como realidad…

– Sonrisas y saludos de “salam malecum” cada día al caminar entre las haimas, desde el minuto cero, a pesar de que fuera una extraña.

– Todos los amigos que hice, colapsando al menos un día de estos 14 días, necesitando salir a dar una vuelta para respirar para liberarse de esa sensación de ahogo en la garganta o de opresión en el pecho que los acompaña a diario.

– Besos, abrazos, niños agarrados a nuestras piernas. Abrazos de las mujeres y tres besos con las afganas.

– Descubrir el farsi, envidiar a los pocos que los hablan y que tienen la oportunidad de abrir la puerta y la conexión con los afganos.

– Verlos encantados de oirnos chapurrear árabe.

– El pequeño de tres años que perdió un ojo tras explotar una bomba en Siris cerca de él cuando tenía tan sólo un año.

– Bombardeos de nuevo en Siria. Al día siguiente, río de sangre tras la muerte de 200 civiles. Enterarnos porque ellos nos lo cuentan a través de sus televisiones y redes sociales porque en las nuestras nadie dice nada. Las familias de varios de nuestros amigos siguen allí. Cuando les cambia la cara, aunque nuestra tele no lo cuente, sabemos que de nuevo pasó algo.

– El pintor de Katsikas, que hace obras de arte con su boli bic y ha pintado de sueños, globos y colores en algunas tiendas del campo. También ha pintado al pequeño que apareció en las playas rodeado de flores.
cartoon 2
– Compartir té chai en una haima de tela. Rechazar cientos de invitaciones. COMPARTIR y DAR sin esperar a cambio son las palabras que definen a este pueblo.

– Vídeos terroríficos que llegan a sus manos mostrando lo que los rebeldes y las guerrillas hacen a los civiles que se quedan. Imágenes de la decapitación de un niño de doce años por acusarlo de pertenecer a un grupo palestino que apoya al régimen.

– Armas químicas. Sí, se sabe. Pero parece que en esta guerra todo vale.

– Los meeting diarios con voluntarios cargados de energía. Las caras cansadas pero con una sonrisa permanente de los que llevan meses protegiendo a los que deberían ser cuidados por los organismos oficiales que reciben el dinero para ello.

– Lágrimas sin consuelo de la madre del niño con fenilcetonuria. Lágrimas de agradecimiento por todo lo conseguido pero tambien de desesperación por la dificultad de controlar la enfermedad aquí, por esos análisis de sangre que objetivamente son urgentes pero que no llegan.

– El pueblo yazidí, que a pesar de llevar años huyendo de la guerra de Irak y de las persecuciones religiosas, es un ejemplo de respeto y espíritu de comunidad.

– Saber que si los sirios lo tienen dificil, los que proceden de Irak y Afganistán mucho más. No importan los problemas ni la vulnerabilidad, ni siquiera la realidad de una guerra mucho mas antigua.

– Desmayos, opresion torácica, fiebres de estrés, dolores abdominales y de cabeza que se estudian y tratan sin cura posible. El cuerpo está gritando lo que la mente y el alma no pueden soportar.

Jamás podremos pagar esta deuda. Los estamos corrompiendo y hay ciertas historias y heridas que jamás podrán sanar. Necesitamos vuestra ayuda, estéis donde estéis, de la manera en que podáis. Os necesitamos a todos para gritar BASTA YA. Dadles lo que merecen por derecho, devolvedles las riendas de su vida.

Sólo piden eso. Lo único que quieren es lo que queremos todos. Poder vivir nuestra vida.

 

3 Respuestas a "Diario de una voluntaria en Katsikas (Grecia): La vuelta a casa."

  • maria jesus villar
    23 julio, 2016 - 8:37 pm Responder

    Hermosas palabras en tiempos duros, poderse emocionar ante el dolor y la desgracia nos hace sentir que todavia somos humanos.

  • Ada
    26 julio, 2016 - 12:47 am Responder

    Me emociona leerte…una emoción entre la vergüenza, la pena y la impotencia. Yo quiero viajar pronto también… Me gustaría mucho que te pusieras en contacto conmigo a tu vuelta…. Un saludo y gracias por el relato de tu experiencia!

  • aseel
    1 agosto, 2016 - 10:31 pm Responder

    Yo me pregunto al estar estudiando todo lo relacionado a la Tecnología, si de verdad no podemos ayudar a tantas personas y seres vivos, como poder comer si ellos no comen, como poder tener un trabajo al que acudimos diariamente para alimentar a nuestra familia, pero que no somos todos unos solo?.. me lastima mucho ver a las familias bravas luchando por ganar la guerra. y que hay de los que se van quedando y de los que estan enfermos, y de las madres y padres que pierden a sus hijos, que hay de todos nosotros para ayudarlos, pero no quizas no es eso, son las autoridades que no avanzan, las leyes que no pertenecen a estos momentos de muerte, de la forma de dejarlos solos, si podemos con nosotros dificilmente, pero que si tenemos para una golosina, verdad? porque no abrir nuestros hogares para unos pocos mas refugiados y llenar nuestro corazon de alegria. Gracias a Murcia por todo lo que hacen, yo me maldigo por estar tan lejos y sin tanto capital. 🙁

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